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Esta es La Giralda:
“Ese es”,
dicha frase aparecía en letras gigantescas de rocas que refulgían
como el oro. Y el día anterior precisamente la familia Tamayo – Díaz
discutía sobre la conveniencia o no de bautizar a nuestra Escuela
con ese nombre. La visión en el sueño no pudo ser más clara y
comprometedora. No dejó opciones, sino que recalcó la importancia de
la voluntad divina en una decisión tan trascendental. Desde entonces
La Giralda, que nació casi como un juego de niñas, no ha dejado de
crecer hasta convertirse en la organización altamente eficiente y
reconocida que es hoy. Años después angustiados por conocer
personalmente la torre que nos aportó dicho nombre, el taxi que nos
llevaba por Sevilla cruzó de una manera inverosímil y repentina
frente a la torre de los sueños y entre lágrimas y sonrisas sólo una
frase salió de nuestro corazón: “Esa es”. Sin saberlo habíamos
pronunciado nuevamente las palabras de la visión y eso es lo que
abrimos con estas páginas: lo que hoy día es La Giralda. |